¿Dónde está mi Wiki? SOPA, PIPA y los derechos

Después de mi entrada anterior en este blog en la que intenté convencer que el acceso al internet fuera un derecho fundamental, quiero dirigirme al proyecto de ley Stop Online Piracy Act (SOPA) desde el punto de vista de los derechos humanos.
En la entrada anterior, hice referencia al artículo 27 de la Declaración Universal de Derechos Humanos. Más precisamente, sólo hice referencia a la primera sección del artículo 27. Se puede interpretar la segunda sección como una garantía del derecho a la propiedad intelectual y establece lo siguiente:
Todos tienen derecho a la protección de los intereses morales y materiales que resultan de cualquier obra científica, literaria o artística de la que son el autor.
Si tratamos de dejar a un lado una interpretación cínica de la origen de SOPA (hay intereses comerciales en controlar el contenido digital), los esfuerzos para proteger los derechos de la propiedad intelectual están de acuerdo con el artículo 27 de la UDHR. De verdad, un gobierno que no hace ningún esfuerzo para abordar las violaciones de propiedad intelectual no cumpliría sus obligaciones acerca de los derechos humanos.
Pero el problema con SOPA y el proyecto de ley parecido en el Senado – PIPA – no es el esfuerzo para combatir la piratería en línea sino la manera en que es emprendido porque pone en peligro una amplia variedad de derechos humanos por medio de hacer difícil compartir y obtener acceso a la información. También incentivaría la censura de contenido generado por usuarios. La aprobación de estos proyectos demostraría a los otros países en el mundo que está bien si quieren sacrificar unos derechos para hacer algo “bueno”.
Descomponer el internet
Hasta muy recientemente, SOPA habría permitido que el ministro de justicia de EEUU implemente el bloqeo de DNS – esencialmente una manera por la que el gobierno estadounidense puede redirigir el acceso a cualquier página web en el internet mundial sin juicio, supuestamente para cerrar las pagínas que facilitan la piratería. No sólo las páginas de EEUU sino también cualquier pagína en todas partes. El lenguaje impreciso no limita este poder. Además es el mismo poder y técnica que implementa China (y la razón por la que no se puede visitar amnesty.org desde Beijing).
Según el ciber-zar de la Casa Blanca este poder de poner en la lista negra las páginas web presentaría “un riesgo grande a la ciberseguridad”. Propongo que una razón mejor para acabar con esta provisión que descompone el internet sería la restricción a la libertad de expresión, la falta de debido proceso y el poder pavoroso de restringir el acceso a la información.
A través el Oriente Medio, África de Norte y actualmente en Siria, los activistas y manifestantes pueden compartir video, fotos e información sobre sus experiencias y problemas debido a la creciente conectividad digital. El riesgo que se corre por poner información al alcance del mundo es grave. La manera de esquivar este problema es el uso de una herramienta como Tor. SOPA haría ilegal esta herramienta imprescindible para llamar la atención del mundo a los abusos que merecen esta atención.
La policía de internet
Además, SOPA crearia incentivos fuertes para que las empresas censuren la información que publicamos en sus páginas. En el año pasado, Rebecca Mackinnon dijo que SOPA quitaría las provisiones de puerto seguro de la Digital Millennium Copyright Act, es decir que páginas con contenido generado por los usuarios – Flickr, YouTube, Facebook, Twitter y otras – tendrían que vigilar el contenido sus mismos en vez de responder a una queja de violación de propiedad intelectual. (Debo añadir que las páginas de Eyes on Syria y Eyes on Nigeria de Amnistía tienen elementos de Flickr y Youtube.)
Twitter, Google, Facebook y otras empresas de Internet expresaron su oposición a SOPA a miembros importantes del Senado en noviembre. La vigilancia constante del contenido generado por los usuarios sería muy cara. La verdad es que estas empresas no quieren ser la policía del internet.
No queremos que sean la policía. Aunque no tengo ninguna queja filosófica con estas empresas, son empresas – no son defensores de la libertad de expresión o reunión. No tomarían riesgos por tu contenido digital y por lo tanto, SOPA incentiva la censura incluso en los casos en que no hay mucha probabilidad de una violación de la propiedad intelectual.
SOPA y PIPA no abordarían eficazmente la piratería. Ya hay técnicas para socavar y superar SOPA antes de la votación. Se debe cavilar un poco más cuando se trata de los derechos en el espacio digital.
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Etiquetas: la censura

